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sábado, 22 de octubre de 2011

El biberón mágico, para niños con hendidura palatina.

Llevaba tiempo queriendo escribir sobre el biberón que tuvo Alicia desde que tenía apenas una semana. Ella nació con hendidura palatina y en el hospital no me informaron de la existencia del biberón haberman, especial para niños que nacen con este problema. Tan sólo me dieron una tetina con una lengüeta enorme que daba náuseas con sólo mirarla. Así que los primeros días de vida de Alice fueron alimentados con una jeringuilla y un biberón normal al que le debía apretar en la boquilla para que saliera la leche, dado que mi pequeña no podía succionar bien. Fueron unos días terribles de llantos y desesperación, pero las madres parece que estamos dotadas de una pasta especial que nos hace intuir cosas que nadie más es capaz. Diseñé mi propio biberón, probé con diferentes marcas, pero sólo uno me sirvió eficazmente. Compré el famoso biberón anticólicos del Dr. Brown (ver foto) y lo despojé de su tetina original para colocarle una de caucho de la marca suavinex de boca ancha, especial para papillas(ver foto). Le hice un corte limpio en la parte superior y a partir de ese momento la vida de mi niña y la nuestra se normalizó. Como si no tuviera nada en la boca, comía perfectamente, sin necesitar de apretar la boquilla, ella misma con su pequeña encía conseguía extraer la leche. Y no penséis que tardaba en tomarse el biberón, nada de eso... Se lo tomaba en un plis plas. Cuando supe de la existencia de los biberones especiales para niños con hendidura y/o labio leporino, ya mi niña se había hecho con la mamadera que su mami le diseñó. Así que para los papis que no tienen acceso al haberman, les aconsejo que prueben con mi experimento porque os aseguro que surte efecto.

Dora la exploradora



Esta muñeca se ha convertido en su muñeco de apego, es blandita, pesa poco y Alice ve personificada en ella a la de los dibujos animados que tanto le gustan. Además se ha convertido en una de mis mejores aliadas para el desarrollo del habla. Alicia nació con hendidura palatina y gracias a esta serie mi pequeña aprendió a decir la /p/ con la canción del mapa. Hace apenas nueve días disfrutamos en casa de ese sonido que es para nosotros música celestial.

sábado, 8 de octubre de 2011

El parque de la batería de Torremolinos












































Esta tarde hemos estado en un parque espectacular, colorista, divertido y mágico!!!! Un espacio de ensueño donde chicos y grandes pueden pasar una tarde maravillosa. Un lago precioso, un cuidado de los jardines sublime, una cantidad de atracciones infantiles de lo más variada y un olor a mar mediterráneo de lo más agradable.

En una zona discreta del lugar, se encuentra un olivo centenario cargado de chupetes que nos traslada al mundo de los cuentos. De tradición nórdica, el árbol de los chupetes es un recurso muy eficaz para ayudar a nuestros pequeños a deshacerse de un objeto tan preciado.

Por motivos ajenos a su voluntad, mi chiquitina tuvo que desprenderse de su chupe hace ya unos meses, así que hoy no ha sido muy traumático dejar los suyos colgaditos del olivo.

En fin... si tenéis tenéis niñ@s y la oportunidad de visitar ese parque, hacedlo, os aseguro que no os arrepentiréis.

El circo

Hace poco llevamos a mi hija por primera vez al circo y nos sorprendió ver que la campeona pasó sentada las dos horas de duración del espectáculo eclipsada y entusiasmada con los animales, los payasos y la gran variedad de atracciones que nos ofrecieron (no esperábamos menos dado el coste de la entrada). Este circo nos ha ayudado a que Alicia supere su aversión a los payasos, ya que su último contacto con ellos fue el siniestro payaso del tren de la bruja que en la feria daba escobazos a diestro y siniestro. Ahora le gusta que le cuenten cuentos e historias en los que aparezcan payasos, que le ponga música de payasos, hasta ha retomado su peluca de rizos... jeje. A partir de este nuevo contacto con este personaje siempre nos recuerda que el payaso ¡¡¡¡¡YA NO TIENE ESCOBA!!!!!!.

sábado, 17 de septiembre de 2011

La guardería III

Es increible el cambio de actitud que mi hija ha tenido con respecto a su estancia en la guardería. ¡¡¡¡Me despierta a las siete de la mañana y me pide que la lleve a su cole!!!!.

Le digo que aún es temprano, que duerma un poquito más, pero no... Hay que levantarse, hacerle un vasito de leche con cereales y vestirla para llevarla a su cole. Todo este ritual diario ha de hacerse aferrada a la mochila que no la suelta ni para vestirse. Le encanta ir a la guardería, todos decían que sería cuestión de tiempo y efectivamente así ha sido. Decenas de compaeñerit@s comparten con ella diariamente juegos y experiencias en un entorno divertido y lúdico.

Ahora me alegro de no haber desistido, de haber seguido intentando su integración en la guardería. Además está el tema de la alimentación que, aunque ella no sea excesivamente difícil con las comidas, su convivencia con otros niños le está sirviendo para adoptar comportamientos más autónomos e independientes en cuanto al comer solita se refiere. Además de eso se suma lo rica que está la comida que allí se sirve, una dieta sana, equilibrada y supervisada por un pediatra.

Desde que está en la guardería, Alice me pide que le ponga la música que allí escucha, se sabe las canciones, las tararea y juega en su cuarto mientras suena la música del método que están usando allí. Canta, baila, juega y a cada paso me recuerda el nombre de sus amiguit@s y las cosas que hace en su cole.

¡¡¡Ayyy... qué feliz soy!!!

martes, 6 de septiembre de 2011

La guardería II

Otro sofocón el tercer día de guardería, esta vez movido por el berrinche de otros niños desconsolados que, de forma epidémica y directa, contagió a todos los demás, incluida mi hija, claro... Así que no puedo describir con palabras el ensordecedor momento que hemos vivido. A mi hija se le salía, casi literalmente, el corazón por la boca, se aferraba a mí, no podía casi articular palabra... y yo con un pellizco en la boca del estómago que alentaba a mi desayuno a salir disparado.

Un instinto sobreprotector imperaba sobre la necesidad de mantener a la niña en aquel lugar. Así que la agarré en brazos y salí de allí en plan madre coraje, la monté en el coche y me la llevé. De camino para casa, un sentimiento de estúpida me embargaba, arrobada por el pensamiento de que haciendo lo que acababa de hacer sólo iba a conseguir que la niña me tomara el pelo y que la próxima vez que decidiera llevarla a la guardería iba a ser todavía más traumático.

Llegue a casa de mi madre, que me miró como si hubiese cometido un sacrilegio. Y yo... con mi cara de tonta, contradiciéndome a mí misma en mis pensamientos. Haciéndome la madre valerosa que le ha evitado a su hija un tortura china. Pero simultáneamente, era consciente de que sacar así a la niña de la guardería no era la mejor opción si quería que la chiquilla se acostumbrara a convivir con niños y se adaptara a ese nuevo entorno, eso teniendo en cuenta mis circunstancias profesionales.

Entonces volvió a cambiarme el chip, pedí a mi hermana que me acompañara y volvimos, media hora después a la guardería.

Muy amablemente, la directora nos abrió, nos entendió y nos brindó la oportunidad de llevarla a partir del día siguiente un poco más tarde, una vez que los pobres angelitos se hubieran calmado. Así Alicia no viviría los primeros y dolorosos gritos de la mañana y no mostraría tanta reticencia como cuando llega a primera hora.

Dejé a la niña allí, sin llantos, sin dramas y, sorprendentemente, se puso a comer cereales sentadita en su silla, como si nada. En ese momento reinaba la calma (impensable media hora antes). Todos los niños tranquilos. Su educadora, salió después, una vez que yo estaba fuera y me invitó a asomarme cautelosamente por la ventana de la cocina. Me resultó grato ver que Alicia estaba tranquila, comiendo, calmada y hasta diría que lo pasaba bien.

Madre mía!!! Todos dicen que el proceso de adaptación es algo normal, pero que en poco tiempo se acostrumbran y hasta disfrutan de su estancia en la guardería rodeados de niños y juguetes. Yo sólo espero es que ese momento llegue pronto, porque si no es así, tendremos que buscar otras alternativas.

lunes, 5 de septiembre de 2011

La guardería

Siento que soy una malísima y pésima madre por llevar a mi hija a la guardería. El viernes fue su primer día, fue una tortura para las dos. Me gustaría tener la posibilidad económica suficiente para no trabajar y disfrutar de mi hija siempre, a todas horas. No sé qué tipo de economía tendrán las mamis homeschooling, pero ha de ser bastante desahogada como para permitirse el lujo de ser ellas quien se encarguen de la formación y la educación de sus hijos.

El periodo de adaptación debería ser de una manera muy diferente a como Alicia lo está viviendo, se debería plantear de manera más humana. Durante una semana o quizá dos, los padres deberían pasar allí todo el tiempo con sus hijos, e ir menguando progresivamente su estancia en la guardería, pero no. Apenas he podido quedarme con ella, la monitora se empeñaba en que era mejor si yo no estaba. Yo pensaba para mis adentros: ¿No sería mejor que la chiquilla tuviese la tranquilidad de que su madre va a estar con ella aquí? Así de esa forma ella se iría familiarizando con ese nuevo entorno.

Hoy ha sido peor, si cabe. Ha llorado, pataleado, ha tirado de su mochila para la calle, me miraba con ojos de "por qué me haces esto". Dentro de media hora voy a recogerla . Se me está haciendo eterna la mañana y eso que he intentado mantenerme ocupada. En fin, tengo ganas de verla y que me cuente su experiencia.